NUEVO DECANO DEL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID

Os comunico con la mayor de las satisfacciones y el mayor de los honores que los abogados madrileños y las abogadas madrileñas me han encargado el deber y han depositado en nuestra candidatura la responsabilidad de conformar una nueva Junta de Gobierno para el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Mis primeras palabras de agradecimiento no pueden sino ir dirigidas a todos los colegiados y colegiadas que han participado en este proceso. Y mi primer mensaje no puede sino ir dirigido a anunciaros mi voluntad de ponerme a partir de este momento al servicio de todos los abogados madrileños, de todas las abogadas madrileñas.

Voy a ser el Decano de jóvenes y de veteranos, de autónomos, de quienes se desempeñan en despachos pequeños y medianos y grandes, de los abogados del Turno de Oficio y de Extranjería, de ejercientes y no ejercientes: de todos y de todas. Los acuciantes problemas y los apremiantes retos que encara la Abogacía los asumimos desde este mismo momento. Y los hacemos nuestros con la misión, con el mejor espíritu, de resolverlos.

Asumo este encargo con la máxima ilusión, con la máxima esperanza. Pido a aquellos a quienes voy a servir que sean exigentes y escrupulosos con el Decano y con cada uno de los miembros de la nueva Junta de Gobierno. Y lo pido porque personalmente voy a emplearme con la mayor de las exigencias para defender (en todos los ámbitos, ante todas las instituciones) los derechos y los intereses de los abogados y de las abogadas. Sin reservas, sin tregua, sin complejos.

La credibilidad, que con humildad ponemos al servicio de todos los colegiados y colegiadas, se alimenta de valores. Y nuestra credibilidad está hoy en nuestro compromiso innegociable de “hacer lo que en campaña hemos dicho que vamos a hacer”. Es nuestro credo, es nuestro programa. Y es el contrato que desde hoy nos habéis obligado a cumplir.

Entre todos y todas vamos a conseguir que la Abogacía desempeñe el papel crucial que merece en el sistema democrático. Entre todos vamos a conseguir recuperar nuestro orgullo de pertenencia. Entre todos vamos a hacer un esfuerzo por elevarnos, por dignificar nuestro oficio. Entre todos, vamos a conseguir que el Colegio sea ese referente indispensable que recupere su visibilidad, su notoriedad, su prestigio, su nombre… y su eco. Entre todos vamos a conseguir que el Colegio sea más útil para cada abogado y cada abogada, y que la Abogacía sea, a su vez, más útil a la sociedad.
Entre todos y todas vamos a convertir la ética en uno de los pilares fundamentales del Colegio: porque sólo desde la ética vamos a crear un ambiente de confianza, y la confianza es un indiscutible potenciador del éxito que queremos y que nos merecemos.

Creo en este proyecto, en la magnífica lista que está desde hoy al servicio de la Abogacía. Creo sobre todo en las ganas, en el impulso, en las ideas y en la complicidad que vamos a encontrar en cada letrado y en cada letrada.
Soy enormemente optimista. Estoy enormemente esperanzado. Tengo el pleno convencimiento de que las cosas van a salir bien en esta nueva etapa en la que vamos a estar especialmente cerca de los compañeros más desfavorecidos, de las compañeras que peor lo han pasado durante la crisis. Son nuestra prioridad y van a tener todo nuestro apoyo.

Estamos en un momento precioso, desafiante, para imprimir un cambio de velocidad, una transformación que a todos nos involucre. Voy a ser un Decano al frente de una Junta de Gobierno inconformista, que va a elevar la voz con firmeza. Seguramente encontraremos limitaciones en nuestra tarea. Por supuesto. Seguramente cometeremos errores. Será inevitable. Pero doy mi palabra, nuestra palabra: agotaremos todas nuestras fuerzas y todas nuestras ideas en defensa de un Colegio más útil: de un Colegio generoso, solidario, distinto y mejor al que hoy conocemos.
Dice en sus versos el gran poeta Ángel González que el futuro es “tiempo de verbo en marcha, acción, movimiento buscado hacia la vida, quilla de barco que golpea el agua y se esfuerza en abrir entre las olas la brecha exacta que el timón ordena”.

Con ese sentido de futuro y de acción, convoco a la Abogacía a un sueño colectivo. Un sueño en el que todos vamos a caber y a ser importantes; con el que todos nos vamos a identificar; con unas metas muy claras que hagan más estimulante el día a día.
Quiero que entre todos los abogados madrileños, entre todas las abogadas madrileñas, le demos sentido al viaje y a la misión de escribir una Abogacía en mayúsculas. Cuento con vosotros. Cuento con vosotras.

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